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¿Qué ha hecho Ovalle desde que rompió el récord mundial? El balance de la mexicana más cara del mundo

  • Foto del escritor: FSG
    FSG
  • hace 13 horas
  • 4 min de lectura

En agosto de 2025, Orlando Pride pagó $1.5 millones de dólares por Lizbeth "Jacquie" Ovalle. Es la transferencia más cara de la historia del futbol femenil mundial, hombres o mujeres. Una mexicana, formada en Tigres, se convirtió en la jugadora más cara del mundo.

Eso fue el titular. Pero como pasa con todos los récords, lo más interesante viene después: ¿cómo le ha ido? Han pasado casi diez meses desde su llegada, ha jugado una temporada parcial en la NWSL 2026 y ya tenemos suficiente material para evaluar.

Spoiler: la respuesta es complicada. Y por eso vale la pena contarla bien.


El número que cargó

Para entender el peso de la temporada de Ovalle, hay que entender el peso del récord. $1.5 millones de transferencia desbancó al fichaje de Olivia Smith por Arsenal apenas semanas antes (~$1.34 millones). Antes de ese, las transferencias récord del fut femenil rara vez pasaban los $700 mil. Ovalle marcó un parteaguas.

Y con el récord vienen las expectativas. Cualquier paso de su carrera será medido contra ese número. Cualquier gol pesará el doble. Cualquier semana sin minutos será titular.

Esa es la cruz, y la oportunidad, que se cargó La Maga al cruzar la frontera.


El debut: agridulce

La integración no fue inmediata. Ovalle entró como suplente en sus primeros encuentros, en una NWSL más rápida, más física y con menos espacios que la Liga MX Femenil. Los primeros partidos fueron de adaptación pura.

Pero el 25 de marzo de 2026, en Martin Stadium contra Chicago Stars FC, llegó el momento que estaban esperando. Minuto 22, jugada elaborada, Ovalle define con un taquito por encima de Alyssa Naeher, portera de la USA, para poner el 2-0. Más tarde, asistencia con un córner inswinger para Hannah Anderson. Orlando ganó 3-0 y Ovalle salió aplaudida.

Los medios estadounidenses lo bautizaron como "el momento mágico". Por eso le dicen "Jacquie the Magician" en Orlando. Algo de su esencia ya estaba apareciendo.


La lesión: lo que nadie quería

Apenas una semana después, en abril de 2026 contra Angel City, Ovalle salió del campo en el minuto 58 sin poder caminar por sí misma. Fue una lesión muscular que la dejó fuera varias semanas y puso en duda incluso su disponibilidad para la Selección Mexicana en los partidos de eliminatorias de la Concacaf.

Para una jugadora que apenas estaba ganando ritmo en una liga nueva, en un país nuevo, la lesión llegó en el peor momento. Y se notó. El Orlando Pride, campeón de la NWSL 2024, entró en una racha de derrotas que la dejaron en el lugar 12 de 16 equipos.


El regreso: en mayo, volvió la magia

A inicios de mayo de 2026, Ovalle reapareció en el equipo. Y lo hizo como solo ella sabe: anotando un golazo al minuto 8 de su primer partido de regreso. El 24 de mayo enfrentó a las San Diego Wave en el Snapdragon Stadium en otro partido de máxima exposición.

Sus números de temporada hasta ahora: 7 partidos, 441 minutos, 1 gol, 2 asistencias. Cifras modestas para una transferencia récord, pero contextualmente entendibles: una temporada interrumpida por adaptación + lesión + Orlando atravesando su peor año reciente.


Lo que dice de ella su entrenador

Seb Hines, técnico de Orlando Pride, ha mantenido una postura clara sobre Jacquie desde el primer día: "Es una jugadora altamente calificada, versátil, que puede jugar por el lado izquierdo o el derecho. Ha mostrado sus cualidades en la Selección en los escenarios más grandes."

Y, más importante: "No es una meta de corto plazo, es una visión de largo plazo para nosotros. Queremos seguir teniendo jugadoras de gran calidad y versatilidad como Jacquie."

Traducción: Orlando no la trajo para resolver una temporada. La trajo para construir un proyecto.


El balance honesto a 10 meses

Tres lecturas:

Primero, Ovalle ya demostró su talento en momentos puntuales. El gol vs Chicago Stars, el gol de regreso post-lesión: cuando entra en ritmo, es la jugadora dominante que fue en Tigres. Su techo en NWSL es alto.

Segundo, el calendario y la lesión jugaron en contra. No es justo evaluar su temporada como si hubiera tenido condiciones óptimas. No las tuvo.

Tercero, la presión del récord no la quebró. En entrevistas se le ve cómoda, con la cabeza en su lugar, contestando preguntas del precio sin defensiva ni soberbia. Eso, en sí mismo, ya es un activo.


Lo que viene

Lo que sigue para Ovalle es su primera temporada completa en NWSL (2026-27), libre de adaptación inicial. Es ahí donde se va a ver si el récord vale, si Orlando Pride logra repuntar con ella de pieza central, y si la mejor mexicana de la generación puede sumar un capítulo dorado fuera de México.

Mientras tanto, la lectura desde acá es esta: el récord lo rompió hace diez meses. La verdadera historia apenas empieza.

Y ya tendremos tiempo de comentarla.

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