Scarlett Camberos: la capitana que volvió del exilio para alzar la copa
- FSG
- 4 jun
- 3 min de lectura

Hay historias deportivas. Y luego hay historias como la de Scarlett Camberos.
En 2022, una jugadora con apenas 21 años y un futuro deslumbrante por delante tuvo que dejar México. No por una mejor oferta, no por proyecto deportivo, no por sueño europeo. Por miedo. Un acosador la había convertido en blanco. El club, la liga y las autoridades no pudieron, o no supieron, protegerla. Y ella tomó la decisión más difícil de todas: irse.
Cuatro años después, el 17 de mayo de 2026, esa misma jugadora levantó la copa del Clausura 2026 como capitana del Club América Femenil. Seis días más tarde, fue nombrada mejor jugadora de la Concacaf W Champions Cup, también ganada por las Águilas. Bicampeona. Capitana. Histórica.
Esto no es una historia deportiva. Es una historia de sobrevivencia, regreso y reivindicación.

El antes: cuando el silencio fue cómplice
Scarlett Camberos llegó a las Águilas en 2021 y se convirtió rápidamente en una de las jugadoras más prometedoras de la Liga MX Femenil. Veloz, dinámica, con olfato de gol y una personalidad que destacaba dentro y fuera de la cancha.
Pero en 2022 empezó el acoso. Un hombre la perseguía a entrenamientos, a partidos, a viajes. Le tomaba fotos sin permiso, la esperaba afuera del estadio, la confrontaba. La denuncia siguió los canales formales. La respuesta institucional no logro resolver. Y Scarlett, ante el riesgo real de su seguridad, optó por dejar México y emigrar a Angel City FC en la NWSL.
Lo que pasó después fue una conversación incómoda que el fut femenil mexicano todavía no termina de procesar. ¿Cómo es posible que una de tus mejores jugadoras se tenga que ir por una amenaza que tú, como institución, no puedes manejar?
El regreso: cuando la cancha sí es refugio
A finales de 2023, Camberos volvió a Club América. Lo hizo con cautela, con miedos legítimos, pero también con algo más grande: con el compromiso de seguir jugando en su país. Su decisión fue un acto de valentía profesional y personal.
Y desde entonces, su rendimiento ha sido brutal. Goles importantes, asistencias, liderazgo en cancha. En este Clausura 2026, ya como capitana del equipo, fue pieza clave en el camino al título. En la final ante Rayadas mostró nervio en momentos clave. En la Concacaf W Champions Cup, la consagración: mejor jugadora del torneo, doble corona en una semana.
"Mi clásico siempre será Chivas"
Antes del título, Camberos dijo algo en entrevista que vale la pena rescatar: "Mi clásico siempre será Chivas". La frase causó ruido, porque la rivalidad oficial de América en el femenil hoy es contra Tigres y Rayada, pero también porque revela la personalidad de la capitana: directa, con identidad, sin filtros.
Esa misma personalidad la ha convertido en figura mediática y referente. No tiene miedo de hablar de lo que pasó, de exigir condiciones, de defender a sus compañeras. Y eso, en el contexto del fut femenil mexicano, es un mensaje.
Lo que su historia significa para el deporte
La historia de Camberos no se entiende solo en términos deportivos. Se entiende como un caso de estudio de todo lo que el fut femenil mexicano hace bien… y todo lo que todavía tiene que mejorar.
Por un lado, el regreso de Scarlett demuestra que la Liga MX Femenil sí puede ser un destino competitivo, atractivo y aspiracional para grandes jugadoras. El proyecto de Club América Femenil, en particular, le dio condiciones para volver a brillar.
Por otro lado, todavía hay deuda institucional. La FMF, los clubes, las autoridades deportivas siguen sin tener protocolos claros, robustos y efectivos para casos de acoso, amenazas o violencia de género. Que una jugadora haya tenido que exiliarse en pleno 2022 debería haber sido un punto de inflexión. Aún no lo ha sido del todo.
Cada vez que Scarlett Camberos pisa la cancha con el brazalete del América, ese gesto pesa más que cualquier discurso. Las capitanas, las verdaderas, no solo cargan equipos. Cargan historias enteras.
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